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viernes, 30 de septiembre de 2011

Estudiante estrella, estudiante dócil.

Revisando un trabajo de un estudiante me encontré con la siguiente declaración:

"La educación no es un derecho, por algo todos competimos por un cupo al rendir la PSU y tenemos que ganarles a muchos. Se debe poner énfasis en la educación básica y media para igualar las oportunidades, pero también se deben entregar más becas por excelencia académica, incluso a los que tienen más recursos, porque ellos también se esforzaron por sacar buenos puntajes"

Son de una muchacha estudiante de Ingeniería Comercial de la Universidad Católica. Su particularidad es que ella fue uno de los puntajes nacionales en matemáticas. Esta declaración fue hecha dentro de un reportaje de diario La Tercera, del 29 de agosto de este año, sobre la participación de los estudiantes con puntaje nacional dentro del Movimiento estudiantil. El título deja inferir lo que intentan de sugerirles al público: "El 62% de los puntajes nacionales en la PSU no ha participado en marchas".

Dentro de los datos que recaba el sondeo realizado por los periodistas C. Palma y E. Cabrera para diario La Tercera consignan:

Un sondeo de La Tercera efectuado a 200 jóvenes que lograron puntaje nacional en la última PSU -el 59% de colegios particulares pagados, el 17% de subvencionados y el 24,1% de municipales- reveló que el 42% está de acuerdo con las movilizaciones y tomas y otro 17% apoya el fondo, pero no las tomas. Sin embargo, tienen poca participación y conocimiento del tema. El 72% conoce los principales puntos del petitorio estudiantil, pero la mitad no está informada de las propuestas del gobierno y otro 7% apenas las sabe parcialmente.

A mi juicio el objetivo implícito de este reportaje es inducir o seducir a la conclusión de que los estudiantes exitosos, estudiosos y modélicos si bien pueden tener conciencia de los problemas dentro de una nación no se van a dejar 'ideologizar' por ellos. De algún modo confiarían en que los mecanismos tradicionales y el diálogo -tal como lo condicionan las autoridades- serán efectivos. En definitiva el exitoso, el 'mejor', puede reconocer las falencias pero no actúa, pues cree y confía en la institucionalidad. El periódico justamente intenta de presentar eso como el modelo adecuado.

Esto es el justo complemento del reportaje del diario El Mercurio, donde muestra abiertamente los promedios escolares y puntajes PSU de los representantes del Movimiento Estudiantil. Todos ellos tienen muchos menores puntajes, al parecer menor éxito, y consecuentemente están completamente involucrados en el Movimiento Estudiantil, al punto de ser sus representantes. Es el representante modélico del estudiante que se ideologizó.


Para mi, el reportaje de La Tercera, muestra otro aspecto, un aspecto mucho más aterrador, ensombrecedor y negativo de lo que implica ser 'buen estudiante' en Chile: el estudiante modélico, el estudiante estrella, es en definitiva un sujeto dócil. Que se adapta, que se ajusta, que, en definitiva, saber cómo moverse en las estructuras existentes. Acepta lo que hay como lo verdadero y sigue las reglas del juego. Espera que factores externos a él regulen lo que se despunta, lo diferente. Si es creativo, tan sólo utiliza de modo divergente (pero no rupturista) los elementos existentes dentro de la lógica ofrecida.

Lo que se muestra, en definitiva es que el concepto implícito que tienen los medios de comunicación de masas y el Estado (esto en tanto lo que mide la PSU es justamente el criterio de selección de la excelencia) es un concepto técnico de estudiante.

Es por esa razón que tanto La Tercera como El Mercurio pueden disociar e incluso escindir como tipo ideales distintos al "alumno de excelencia" del "alumno ideologizado", justamente porque no comprenden que el Estudiante (ya no 'alumno') tiene conocimientos técnicos para construir y hacer políticamente un país.

Justamente dentro de este modelo educativo es iluminador entender que muchos de los estudiantes que no tienen completo éxito académico no se debe a su 'baja inteligencia', a su 'poca motivación' o a su 'flojera', se debe a que se resiste a ser dócil, a aceptar los cánones que le ofrece un sistema deshumanizador.

Vemos que las demandas del Movimiento Estudiantil justamente van en esa línea: eliminar la dislocación entre política y conocimiento, y rearticularla para construir un mejor país.







martes, 1 de marzo de 2011

Una disquisición.

Creo que el valor de esta entrada reside en la cita que cierra (y abre) el texto aquí presente.

Durante la semana pasada fui a Chiloé: un viaje siempre maravilloso. Fui alrededor de ocho días, si mal no hice la estimación. Las generalidades y detalles del viaje me los reservo, porque no motivan lo que escribo (aunque bien lo sé, saldrán al paso de modo innevitable en las próximas líneas); tan sólo me interesa comentar que tenía muchas expectativas en cuanto a lo que leería, como suele suceder eran expectativas erradas. Llevé algo así como 5 libros, entre ellos 'La Teoría de la Acción Comunicativa' del viejo Habermas; un par de Foucault; 'El sublime objeto de la ideología' de Zizek [sic.] y 'Los hermanos Karamazov' de Fiodor Dostoievski (depende la traducción el nombre. Lo que es yo, aprendía a escribirlo así).

Evidentemente no alcancé a leer casi nada, en parte debido a factores exógenos y en gran parte también debido a causas internas. Siempre es así, lo que no deshecha que en la mayor parte de los casos es conveniente, prudente y esperable que determinemos (con generalidad) qué porcentaje corresponde a lo interno y a lo externo.

Lo que más lamento es que una de mis mayores pretensiones era terminar una novela para las vacaciones, pero mi irregularidad hizo que terminara por leer 150 páginas de las voluminosas 1050 (aprox.) que tenía esa obra cúlmine de la literatura (alcancé a leer un 14% tan sólo).

Dándome al principio de realidad, ya no terminé el libro.

No obstante lo anterior huelga decir -y es lo que motiva que escriba este texto de pacotilla- que de todos modos extraje increibles perlas de este último libro. Una de ellas estaba en las primeras dos páginas de la novela, y marcó todo el (corto) trayecto de la lectura. Ni siquiera era propiamente tal de lo que constituía la novela, si no la 'Advertencia del autor'.

Creo que la frase muestra cosas que tanto Foucault como Benjamin continuamente intentaron de sostener en partes importantes de su obra. De modo que desde hoy será mi caballo de batalla las palabras del viejo Dostoievski.


"No sólo el extravagante 'no es siempre' particularidad y singularizacvión, sino que, al contrario, suele ocurrir que a veces lleva en sí la médula del todo, mientras que las restantes personas de su época, todas, impulsadas por una ráfaga de viento, se apartaron por algún tiempo de él..."






lunes, 8 de marzo de 2010

El televisor de plasma o sobre la obscenidad del capitalismo

Las imagenes televisadas de un sujeto llevándose un televisor de plasma de un supermercado ha sido el contra-ícono de lo que los chilenos quieren reflejar sobre las consecuencias del terremoto: la caridad, la responsabilidad, la ayuda. Esta cara, el anverso a la imagen recién señalada, es la ya cristalizada e institucionalizada imagen de un hombre con aparente convicción, que levanta una bandera chilena empercudida, embarrada y deshecha en medio de la catastrofe. Estos son, pues, los dos imaginarios que recorren el remesón del terremoto.
Es evidente que algo de oscuro y obsceno refleja la primera imagen destacada. Lamentablemente me parece que los focos públicos (periodistas, analistas y opinólogos) que han intentado ilustrar tal fenómeno no ha acertado en pensar qué es lo propiamente obsceno de la imagen de alguien robando un televisor de un supermercado en un ambiente de destrucción.
El análisis ha ido enfocado en el ambiente de 'saqueo', 'amoralidad', 'pillaje', 'anomia', 'psicopatía', 'antisocialización' de los grupos que se han visto implicados en tales pasajes al acto, cuando el análisis debiese ir más allá del acto mismo, a saber, a la ideología que inscribe y da sentido a tales acciones.
En efecto, lo obseno de esa imagen no es el hecho del robo de una televisión; la obscenidad que allí se manifiesta se detecta en lo descarnado e interiorizado de la ideología capitalista en nuestra alma nacional. Cuando un sistema entero colapsa y se deteriora la 'falsa conciencia' instaurada se hace patente el montaje ideológico para los implicados. Nos hemos dado cuenta como muchos afectados afirman que el dinero no importa en estas circunstancias, que lo necesario y fundamental es el pan para comer, el techo para guarecerse, la leche para beber y alimentarse. Dicho en otros términos, el valor de cambio y su fetichización ceden al primario valor de uso: es esperable que las cristalizadas y sedimentadas relaciones sociales naturalizadas en los objetos cedan a su 'para qué sirve' en el contexto.
Esto se aprecia exactamente en las primeras escenas de un film de animación japonesa de Sumusu Takaku y Tooyo Ashida, 'Hokuto no Ken' [El puño de la estrella del norte] (1986). En las primeras imágenes nos contextualizan en un escenario post-apocalíptico: vemos una hueste de personas caminando a través de un desierto, que en alguna época previa al desastre correspondió a una ciudad llena de vida. Tales personas se desplazan como nómadas de un lugar a otro con todas sus escazas pertenencias: un cuchillo, un trozo de pan, agua; en definitiva viveres de primera necesidad. En el trayecto un grupo de cuatreros los intercepta, matando al grupo con el fin de robar sus pertenencias. Uno de éstos corre despavorido, lo vemos con un terno, parece oficinista; resguarda y aprienta contra su pecho una maleta. Uno de los asaltantes lo persigue en caballo y le entierra una lanza hiriéndolo de muerte. El asesino abre el maletín esperando algo valioso; sin embargo sólo encuentra una cantidad incontable de dólares. Muy molesto el cuatrero tira el maletín y los billetes vuelan sobre el oficinista ya muerto. En esa escena se monta de forma muy gráfica la obscenidad del valor de cambio; la ridícula insistencia de la ideología en un momento en el que ya debería estar completamente muerta y acabada.
Del mismo modo, y es lo que se aprecia en la ya tan mentada imagen, el valor de cambio y la fetichización de la mercancía siguen en pie. La ideología sigue montada y funcionando a pesar de lo ridículo, obsceno e incoherente que se muestre, ya que la ideología sin quererlo ha mostrado los mecanismos artificiales e impuestos que la hacían funcionar. El sujeto que roba la televisión en vez de leche, ha 'capitalizado su alma' (si se me permite el neologismo): transforma en oro todo lo que toca, como reza el cuento del Rey Midas, aún cuando tal habilidad pierde total sentido en el contexto.
No es lumpen, ni psicópatas, ni enfermos, ni desalmados los que roban televisores.; es el sistema capitalista que irrumpe y coloniza todo a su haber incluído la subjetividad de las personas.
Eso es lo obsceno de tales imágenes. Ese es el escozor que nos da, sin darnos cuenta de sus causas. Vemos lo degradaror y obsceno del sistema mismo cuando llega a sus consecuencias límites y exacerbadas (como el cuento de Midas recién citado). Esa misma obscenidad y su consecuente tirria y escozor es el que producen las universidades y clínicas que se encuentran al interior del malls, por ejemplo: el soporte que ocultaba el andamiaje artificial y engañoso de la ideología es transparentado sin ninguna verguenza. A pesar que el sistema muestre lo ideológico de la ideología el engranaje sigue funcionando.
Y es por eso que la mayoría de los análisis sobre la gente robando televisores de plasma, lavadoras, cocinas y bicicletas no logran iluminar el fenómeno; puesto que suponen que el resplandor del fenómeno se acaba en el hecho mismo. Explican la criminalidad a través de la criminalidad. Y así esquivan el obvio hecho de que muchas veces son las estructuras profundan las que determinan los fenómenos visibles, o dicho en simple, la más de las veces, la criminalidad no se explica a través de la criminalidad, pues termina siendo una inútil y engañosa tautología.

domingo, 28 de febrero de 2010

Notas a propósito del terremoto...

I

El terremoto ocurrido hace poco más de dos días (27 de marzo) a eso de las 3:30 am estremeció a todo el país de un modo particular. No sólo porque ha sido uno de los más fuertes en el mundo y en Chile (8,8º Richter es la medición oficial), ni porque alcanzó más de 1.200 km del país; tampoco debido a que la séptima y octava región han quedado enormemente destruidas; no es por las pérdidas humanas, que según las cifras oficiales alcanza poco más de las 700 personas y es seguro que sigan aumentando. A mi juicio, lo que fundamentalmente le da un tenor particular a este dramático desastre se debe a la imposibilidad de darle sentido, capturar y encontrar un rostro culpable de todo lo sucedido. A eso se suma la actual posibidad de una masiva entrega de información en tiempo real, posibilitadas y filtradas por los medios de comunicación, y que nos hacen experimentar una realidad que va más allá de nuestro contacto directo. Como sabemos, la realidad de nuestro tiempo actual está estructurada fundamentalmente por imagenes; imagenes entregadas y filtradas por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC's).

Esas dos coordenadas -la de exposición a imagenes o experiencias y la de lo insimbolizable de éstas- son las condiciones propias de lo traumático.

I I

Los medios de comunicación son claramente performativos. Hemos visto que durante los últimos dos días éstos se han dedicado a mostrar un conglomerado de catastrofes. Algo así como un puro concentrado de imagenes que connotan la destrucción material, la pérdida vital, la devastación personal, la angustia y la anomia. Entonces toda esta devastación no esta siendo vivida minuto a minuto solamente por los implicados sino y seguidamente por toda una serie de personas que no están cercanos a tal desastre. Podemos afirmar del mismo modo que lo que es mostrado por los medios de comunicación no es visto por aquellos que más duramente fueron golpeados por tsunamis y terremotos. Debemos ser capaces de entender que la realidad (o dicho en sociológico: 'la construcción de la realidad social') está configurada por la información y las imágenes entregadas. Así podemos concluir que la imagen generar de lo que entendemos por nuestra realidad cercana es una profunda sensación de total destrucción, a pesar que de hecho no es tal. No afirmamos que no haya destrucción, sino que en lugares con Santiago -por ejemplo- se sobredimensiona la vivencia de lo catastrófico a niveles exponenciales: sentimos un gran trauma en donde no hay herida alguna.

I I I

Estos eventos que entran en la aparente recta línea de nuestra vida de modo súbito es lo que Lacan nomina 'lo real'. La peculiaridad de lo real -que no es, por cierto, que sea elaborada por Lacan- es una vivencia que rompe con todo órden: no es esperado como acontecimiento, no puede entenderse una vez sucedido, con el acontecimiento pasado-presente-futuro serán reescritos; en definitiva, el órden de lo simbólico no lo logra captar, queda como un resto excluido de la nominación, de la comprensión. Ese encuentro con lo siniestro, brutal, intolerable e improcesable es lo que nominamos como lo Real.

Al ser nosotros, humanos, seres que habitan continuamente -aquello que Heidegger nominaba como 'la casa del ser'- el registro del lenguaje, del habla, de los símbolos, intentámos continuamente abarcar lo inabarcable de lo real apalabrándolo. Sin embargo, como nos podemos dar cuenta, tal labor es estructuralmente un imposible. Sólo un ejemplo en el nivel de lo personal: no por hablar de la muerte súbita de un familiar, el nudo de lo real quedará resuelto; siempre quedará un nucleo indecible.

Esta superficie vacía de palabra, como es el terremoto, que pulsa continuamente, que nos angustia ante la incontrolable inminencia de su potencial aparición, inevitablemente obliga a buscar respuestas. Una de éstas me interesa particularmente: sabemos que desde el momento del terremoto ha habido una oleada de personas que han atiborrado las estaciones de servicio de combustibles con el fin de cargar los estanques de automóviles, las filas de espera llegan a cuadras; los supermercados han sido otro foco conflictivo puesto que se han atiborrado de personas y, lo notamos, las compras han sido superiores a las normales y muchos se han dado la licencia de ir a sacar mercadería de centros comerciales. Por otra parte he oído mucha gente que señala que estos desastres se unen a una oleada de otros de igual magnitud, lo que configuraría una especie de cadena singular nunca antes vista que nos intenta entregar un mensaje: algo así como el apocalípsis, el fin de los tiempos, el fin del calendario.


Si nos damos cuenta lo que estas personas buscan con el sismo es un supuesto mensaje que debe ser desvelado tras el lugar del sismo, que en sí mismo está vacío de todo contenido, cuando en realidad el mensaje posible es el ser mismo del sismo, a saber, el vacío de palabra de éste; es decir el mensaje es justamente el objeto que en la catastrofe se resiste a toda simbolizaciión, o dicho con Mc Luhann: el medio (el desastre) es el mensaje (en sí mismo). Zizek afirma en el mismo sentido:

Cuando la carta llega a su destino, la mancha que arruina el cuadro no queda abolida, borrada: lo que nos vemos obligados a captar es, por el contrario, el hecho de que el verdadero ‘mensaje’, la verdadera carta que nos aguarda es la mancha misma. (Zizek en 'Goza tu síntoma' p. 21)

I V

Como conclusión de esta situación parece productivo y sensato los dichos del mismo Zizek: "Sencillamente lo que debemos aprender a aceptar lo real de esa crisis en su actualidad carente de sentido, sin cargarla con algún mensaje o significado". En efecto, las lecturas apocalípticas, o las desestimaciones de lo que sucede quitan toda la carga material que nos puede entregar el fenómeno como tal para elaborarlo. Tal distancia que hay que tomar nos debe conducir a una conclusión importante sobre la actual crisis, para lo cual citaremos a Zizek (y en esto ya parecemos fundamentalistas citando a su texto sagrado): "El hecho de que el hombre es un ser hablante significa precisamente que, por así decirlo, está constitutivamente 'fuera de carril0, marcado por una fisura irreductivle que el edificio simbólico intenta reparar en vano. De tanto en tanto, esta fisura hace irrupción de alguna manera espectacular, recordándonos la fragilidad del edificio simbólico...".

V

Si algo productivo tiene este enfoque que toma los aportes de Lacan, es precisamente que sabe detenerse en algún momento en la búsqueda de sentido y significados de los hechos. Tal vez ese es el mensaje y la lección que debemos aprender del terremoto, y al mismo tiempo parece que ese es el mensaje que tiene que entender parte de las ciencias sociales: como la sociología, el evolucionismo, la psicología y el socioconstruccionismo; tan sólo por mencionar algunos.

martes, 2 de febrero de 2010

Un isomorfismo en Chaplin y Woody Allen o sobre las fantasías del neurótico ante el desencuentro. (1.1)

Al final de Manhattan, Woody Allen nos da la oportunidad de darnos cuenta de su cercanía a la obra de Charles Chaplin. Si uno, al ver la película, no conociera absolutamente nada de la obra del primero y tuviese cierta cercanía a la del segundo, se daría cuenta cómo es que hay elementos isomórficos entre ambos directores: no sólo que ambos usan apodos por nombres; no tan sólo que ambos sean judíos; tampoco que ambos tuvieran una actriz fetiche para sus cintas; tal vez que cada cual es actor principal de sus guiones o inclusive que ambos se centraron en un cine cómico donde el desencuentro como eje central de la vida destacaba; lo central, más allá que estos encuentros superficiales es que hay cosas que deben ser exploradas sobre estos dos autores tan iguales y que no han sido dilucidadas.

En la escena final de Manhattan Isaac Davis (Woody Allen) toma conciencia del gran error que cometió al dejar Tracy (Mariel Hemingway), una brillante chica de diecisiete años, luego de que fuese abandonado por Marie Wilkie (Diane Keaton) una librepensadora histérica que busca precisamente lo que no puede tener. desesperadamente Davis corre a la casa de Tracy para declararle su error y, poder así, enmedarlo y volver con ella. Agitado por el trayecto corrido y por la desesperación de quien intuye que puede ser tarde para arreglar las cosas, llega Isaac Davis a la entrada del edificio donde vive Tracy; el plano muestra a la bella jovencita con un sobretodo y una enorme cantidad de maletas, algunas del las cuales están siendo llevadas por un botones a un taxi. Tracy mira a Isaac con sorpresa y alegría: éste arrepentido le expone la situación y Tracy la comprende y acepta la sin dificultad. Sin embargo, le comenta que su avion a Londres partirá pronto, pues aceptó cursas sus estudios dramatúrgicos allá, como el mismo Isaac le aconsejara meses antes (más por miedo a la entrega a ella que porque realmente le importara que estudiara), por lo que era tarde para cambiar sus planes. Davis la intenta convencer que deje el vuelo, sin éxito. Le dice Tracy,que de todos modos volverá en seis meses y que a su regreso podrán estar juntos. Isaac Davis desconfía de esa posibilidad, pues cree que puede pasar lo peor. Al ver la desconfianza y la duda, Tracy le dice a Isaac: "Seis meses no son tanto, no todo el mundo se corrompe... vamos, tienes que confiar un poco en la gente".

Luego viene el último plano, que es un plano detalle al rostro de Woody Allen; en ese momento de la escena se toca la parte más emotiva de la Rhapsody in blue de Gershwin. El plano muestra de manera íntima la desconfianza, la incomodidad, el temor de la pérdida y la angustia de Isaac Davis, pero al mismo tiempo notamos que todo este plexo de sensaciones va cediendo ante la confianza y la esperanza que entregan las palabras de Tracy; tal cambio se aprecia en el rostro de Woody Allen, cuando se dibuja el esbozo de una sonrisa dubitante en su rostro luego de un silencio, una incómoda latencia. En ese momento la Rhapsody in blue entra en su climax , desapareciendo el sonido melancólico del violín e irrumpiendo toda la sinfónica al unísono. Se cierra el film mostrando algunos bellos planos generales de la ciudad de Manhattan y la pantalla se va a negro para los créditos mientras la rapsodia continúa.

Esta escena no deja de recordarnos inevitablemente la escena final de City Lights de Chaplin, en donde la duda, la desconfianza, la angustia y al mismo tiempo la esperanza del protagonista son lo central de la escena final. Y no sólo es idéntico en cuando a las vivencias que se manifiestan; la última escena es, en términos estructurales, muy cercana la una a la otra: finaliza en un plano detalle hacia el rostro del protagonista en donde se dilucida sus expectativas y en donde la obra musical llega a su climax entregándonos, así, las pistas de la subjetividad del protagonista. Recordemos también que en City Lights el cierre es producido por la pantalla que se va a negro y oimos que la música continúa emocionándonos completamente; luego se lee 'The end'.

Lo interesante no es sólo que los isomorfismos entre las películas se manifiesten en términos de banda sonora, trama final y planos cinematográficos. Lo que destaca, y eso es lo relevante de ambas películas es el efecto engañoso que nos deja: el final de la película nos deja atónitos a los espectadores, nos obliga a completarlo, nos conmueve a generar las mismas esperanzas que el protagonista del film. En efecto, en ninguna de las dos películas el final está cerrado; queda completamente abierto a nuestra interpretación. En ese momento no podemos si no identificarnos con el actor principal; en ese sentido la película nos interpela, pues a diario nos confrontamos con ese mismo tipo de incertidumbres. Evidentemente preferimos y suponemos un final feliz de encuentro. Sin embargo nada nos dice que en efecto será así: tan sólo proyectamos nuestros ideales, nuestras expectativas, nuestros sueños y fanstasías.

Esto lo ve bien Zizek en la interpretación que realiza en Pervert's guide to cinema de City Light
"Y, yo pienso que, nosotros no tenemos que interpretarlo [el final de City Lights] como un final feliz, nosotros no sabemos lo que realmente va a pasar. Tenemos el aviso 'The End' en la pantalla y luego la pantalla negra, pero la canción sigue andando. La emoción es muy fuerte y cruza a toda la escena"
En definitiva podemos notar que ambos directores dialógan, pues ambos nos ponen continuamente frente al rostro la coordenada del desencuentro como algo central en la vida. Sin embargo nosotros como espectadores tozudamente, neuróticamente, intentamos denegar esta realidadad pues obturamos tal posibilidad fantasmatizándolo con otra trama, una trama que de universo de la posibilidad pasa al de la certeza: un futuro de puro encuentro con el otro. Esa es la estrategia de nosotros, los neuróticos; anhelar que existirá en un futuro cercano la posibilidad de un encuentro pleno, tan sólo falta tiempo para que suceda. La lección que creo tenemos que sacar es que ambos autores se dan la licencia de enseñarnos algo: en el cine no sólo nos entrega fantasías para desear, sino que si se lo propone nos puede ayudar a desnaturalizar las fantasías de las cuales somos parte; haciendo que la fantasía nuevamente pase a ese plano, el de la fantasía.

Chaplin y Woody Allen continuamente nos hacen reir transformando nuestra tragedia en una comedia.

martes, 26 de enero de 2010

Cuando nadie confia: o sobre Piñera como presidente

El triunfo de Piñera ha clamado para algunos una especie de retorno de lo reprimido. Como bien sabemos, desde que Pinochet fue procesado en Londres, la derecha más conservadora y pinochetista no fue lo mismo; y es que el destierro simbólico e imaginario de su padre fue tal, que todo ese sector que hasta el correr de 1998 se sentía legitimado para defender a Pinochet recalcitrantemente, sufrió un devastador trauma.

El orden del discurso cambió en Chile tras ese arresto. El informe Balech y la aparición de las cuentas secretras haría lo suyo también. Pinochet perdería ese talante omnipotente, y se daría paso de una época post-pinochetista. O al menos eso parecía por el mutismo de la derecha.

Todo este proceso traumático queda maravillosamente expuesto (más por las imágenes que la construcción general de la obra) en el documental de Marcela Said, 'I love Pinochet' (misma directora de 'Opus dei: una cruzada silenciosa').

Luego vendría un remezón con la muerte del dictador. Como una metástasis, o un brutal pasaje al acto, irrumpirían el espacio de lo público este grupo de Pinochetistas. Era esperable, por cierto; quién no rendiría honores a su padre para darle digna sepultura. Lo curioso, como sabemos, es que el grupo que rendía pleitesía al dictador no eran solamente los escleróticos y anacrónicos derechistas de la dictadura: se encontraba también una cantidad no menor de jóvenes pinochetistas.

Aparentemente la muerte real, simbólica e imaginaria del padre haría pensar que ya era seguro que Pinochet como figura social, no aparecería en el espacio público: tan sólo se quedaría en la privacidad del armario, de las recámaras y, a lo sumo, en las reuniones íntimas de estas familias.

Ya nos damos cuenta que tal conclusión, no es sino una proyección de nuestros deseos. Una simple inocencia e ignorancia de las esferas con poco contacto político con la derecha.

El triunfo de Piñera hizo que reemergieran con todo el peso de la noche los recalcitrantes pinochetistas. Pudimos verlos en la calle y en los medios de comunicación. Con fervor llenaron las calles: en Plaza Italia el pinochetismo más humilde y frente al Apumanque el pinochetismo más acaudalado.

Se escuchaban salmos, réplicas y vituperios en contra de los comunistas y bendiciones y laureles para Pinochet y Piñera; en muchos casos se percibía un desplazamiento del amor a Pinochet hacia Piñera. La violencia y la odiosidad de los insultos no deja de llamar la atención, entre los que se escapaban algunos más suaves como "Poropopó, poropopó, el que no salta es comunista maricón"; "Comunistas, culiaos, cafiches del Estado"; "General Pinochet, este triunfo es para usted". Sin embargo la división y el odio llega a extremos más elevados: "Morir luchando: marxistas ni cagando", "Con los huesos de Allende haremos un gran puente; con los huesos de Allende haremos un gran puente, por donde pasarán Augusto y sus valientes" y "Comunistas, maricones, te mataron los parientes por güeones".

En efecto, tales manifestaciones evidencian la existencia de un trauma psicosocial que ha calado hondo, y que las intensiones políticas de la derecha por mirar al futuro no hacen desaparecer una herida abierta. Se nota en los hechos que el oponente político no es mirado como tal, sino que le hace ingresar en las coordenadas de un 'enemigo'. Tal reinserción simbólica del otro que difiere no pretende persuadir ni argumentar para cambiar, sino más bien desea un súbito pasaje al acto que termine por hacer desaparecer a la diferencia. La no-identidad se paga con el precio de desaparecer.

Ahora bien, no sólo han resurgido los discursos pinochetistas en la palestra pública, sino que también ha reaparecido otro discurso intimamente ligado: el de la derecha conservadora latifundista. Dicho resumido este discurso ensalza el capitalismo salvaje y el catolicismo recalcitrante; sus medidas son totalizantes y pragmáticas, ya que se fija en los fines y no en los medios. Entre estos decires se encuentra el deseo de la CNC (Cámara Nacional de Comercio) de bajar los sueldos mínimos y flexibilizar las condiciones laborales en lo que respecta a seguridad y movimientos colectivos (nota aquí) o también la intención de Moreira de que se realice un Toque de Queda para el 11 de septiembre (nota aquí)


Lo curioso de todo (y esto es una de las cosas centrales de mi reflexión), es que Piñera en campaña nunca ha apoyado ni a este tipo de Pinochetismo ni a este tipo de conservadurismo-latifundista.

Si uno lee el Programa de Gobierno de Piñera puede fácilmente darse cuenta de eso. Por mencionar algunos respaldos, basta echar un ojo en el capítulo II 'Hacia una sociedad de Seguridades', en donde afirma cuestiones como un sueldo familiar ético o el incentivo de seguridades laborares como son la capacitación, solidez y duración de los empleos, y también cuestiones como el fortalecimiento de los Sindicatos. También, en el capítulo I, se afirma que no se desea empequeñecer al Estado (al menos más de lo que ya disminuyó la concertación). Inclusive Piñera pretende reforzar el tema de la Violación de los Derechos Humanos en Dictadura. Cito directamente el punto 2 del apartado "Fortalecer los Derechos Humanos":

Reforzar una política para enfrentar las situaciones del pasado orientada por valores de verdad, justicia y reconciliación. (p. 151)
Eso mismo no sólo se pudo apreciar en su Programa, sino en los medios de comunicación, como en el debate presidencial, cuando se le imputó que privadamente habría asegurado que no habrían juicios para mandos militares (nota aquí y aquí); del mismo modo que sostuvo que no se asignarían ministros que lo fueron en dictadura (nota aquí).

En suma, Piñera se distanciaría de modo claro y enfático de aquellas miradas y perspectivas más oscuras y álgidas de la derecha chilena. Y como ya se pudo ver, cierta parte de la derecha se siente de todos modos con plena legitimidad para proferir públicamente tales ideas.

Al sentirse legitimada la derecha dura, se deja colar que ésta, desde algún lado, escucha que los mensajes de Piñera afirman un gobierno conservador, anacrónico y fascista. Esto indica que una parte de los que votaron por Piñera no confía en éste. En efecto, no confían lo que locutivamente afirman sus palabras. Si en algo de ésta palabra confían es precisamente en aquello que no se dice; en lo ilocutivo.

A su vez podemos llegar a la misma conclusión respecto a los ciudadanos que no están de acuerdo con Piñera. No desean que Piñera llegue a dirigir Chile porque precisamente no confían en lo que dice Piñera.

Así podemos concluir que en efecto existe un acuerdo entre ciudadanos de derecha e izquierda: no confiar en la palabra de Sebastían Piñera.

Este hecho fundamental y curioso nos deja ver que una parte más pequeña que grande legitima el gobierno del electo presidente. Y la legitimidad de un gobierno es uno de los atributos políticos más importantes para el sostenimiento de un Estado de derecho. Además pensemos que haga lo que haga una parte importante de la población estará descontenta: si es progresista la derecha estará molesta, y si es conservador la izquierda entonces ocupará ese lugar.

Cabe preguntarse entonces, ¿hasta qué punto se puede sostener un gobierno montado sobre la desconfianza?, ¿qué hacer con este nivel basal de descontento?, ¿cómo logrará crear una sociedad de unidad nacional si su imagen ambigua permite esta paradójica situación? ¿qué salidas tiene de ese desfiladero?, ¿qué implicancias tendrá para el gobierno de Piñera esta escasa legitimidad ciudadana?, y más esencial aún: ¿Sebastian Piñera creerá algo de lo que él dice?

miércoles, 20 de enero de 2010

Paráfrasis a Vicente Huidobro


Es incomprensible que un individuo que haya estudiado profundamente la psicología actual no sea psicoanalista.

Es incomprensible que un individuo que haya estudiado profundamente al psicoloanálisis, no sea sociólogo.

lunes, 18 de enero de 2010

Lo hiperreal de Piñera

El triunfo de la derecha no es algo inesperado. Se olía en el ambiente, y no sólo eso: se veía. Santiago estaba empapelado de Sebastían Piñera: gigantografías en los puntos más populosos de la capital; su logo de estrellas colocados en todos los postes de las comunas; Piñeras de tamaño real empuñando banderas de Chile se movilizaban a diario a distintas plazas y rotondas de comunas, custodiados por gente del comando; personas del comando en múltiples esquinas entregando panfletos, convenciendo y venciendo, persuadiendo y disuadiendo sobre la candidatura de Piñera.
Y no sólo en Santiago. En los lugares más alejados del sur los árboles
reemplazaban a los postes y los fundos a los puntos populosos; sobre ellos eran colocados e instalados pendones, carteles y lienzos de Piñera. Ese fenómeno nos grita lo obvio de lo artificial de lo natural: habitualmente consideramos a la naturaleza como lo indomito y reglado por leyes diferenciales y lógicas inabarcables para nosotros; eso es lo que buscan quienes acampan y se adentran en la espesura de la naturaleza. Sin embargo, uno se da cuenta que la verdad es que hasta 'lo más natural' está intervenido por el hombre, o dicho en lacanés que sólo tiene sentido cuando está atravesado por la coordenada de lo simbólico: sólo que el hombre lo interviene 'como si no lo hubiera intervenido': he ahí la labor de los paisajistas: mientras que el cientista social se encarga de 'la realidad', el psicoanalista de 'lo real' el paisajista entiende y moldea lo que es la 'hiperrealidad'.
La publicidad del candidato de derecha fue meditada, pensada, puesta a prueba en otros contextos; en ese estado de las cosas aseguraba su objetivo. Se nota que Sebastían Piñera si algo sabía era de la importancia de la imagen que proyecta, o más bien que hace que otros proyecten sobre él. Sabe (gracias a sus asesores) que el cuerpo habla a pesar de uno de ahí su cirujía plástica, de ahí su intento de control sobre los múltiples 'tics de boxeador retirado' (Carlos Peña) que lo asedian, y de ahí, evidentemente, su publicidad.

No es que apruebe meramente la hipótesis hipoalergénica de los medios de comunicación de masas que afirma que el interlocutor del mensaje mediático reacciona sin mucha resistencia a lo que se le intenta persuadir, como si tal acción se tratara casi de un arco reflejo. Es evidente que la victoria de la derecha, o más bien de Sebastían Piñera se debe analizar en base a muchos otros factores, como son el desgaste de la izquierda, la identificación con el discurso exitista, la potente trasgresión del 'sistema' sobre 'el mundo de la vida' (Habermas).

Lo que más me llama la atención de toda la publicidad de Piñera y que me hizo pensar que podría ganar desde el comienzo de la campaña, fue la de los spots televisivos de la Franja Electoral. Hay algo ahí muy meditado y que logra articularse para seducir y persuadir al televidente.

La escena se puede resumir de la siguiente forma: Un grupo, en apariencia expertos, sentado en un cómodo salón de reuniones conversan aireadamente sobre diversas temáticas de importancia para el país. En apariencia la escena no comporta ninguna novedad. Sin embargo la dirección, producción y montaje de esa escena nos entrega un material adicional incomparablemente valioso para el análisis y para el televidente entendido como público objetivo. Lo interesante es que el trabajo puesto en la elaboración de esa cinta es invisibilizado, enajenado de quienes lo producen: uno sólo ve a un grupo discutiendo. Claro, puesto que es ese el objetivo; tanto que el andamiaje que le da origen al resultado no sea visto como también que el origen de los efectos sea atribuido a los personajes de la cinta. Eso lo comentaré un poco más en detalle.

Si nos damos cuenta una de las características técnicas centrales de ese spot es referido a la cámara que filma. Se utiliza un efecto que se ha masificado mucho el último tiempo -sobre todo en cine- que lo denominan 'handheld cámara' o 'efecto de cámara-en-mano'. También es cierto que la música juega un papel central, sin embargo no es del interés de esta reflexión sobre todo porque rebasaría de texto e ideas, por lo que nunca terminaría el texto. Lo que sí se puede afirmar es que la música es tan importante que existen empresas que se sostienen de las bandas sonoras; una de ellas -y la más importante- es "X-ray dog music" que ha diseñado y compuesto la mayor parte de la música de los comerciales importantes y de las películas hollywoodenses.

Con el efecto de handheld camera es característico la rapidez del corte y el culto a la movilidad e inestabilidad del plano, como son los acercamientos repentinos, desenfoques y reenfoques del cuadro, titubeos del centro del plano, por ejemplo. Sin nos damos cuenta, puesto en práctica tal efecto técnino, la escena entrega un mensaje no-verbal de espontaneidad, y no sólo eso, sino que contribuye al aumento de la emocionalidad, pues los planos son (más bien se muestran) naturales, reales y contingentes. Pensémos tan sólo en películas como Saving Private Ryan ('Rescatando al soldado Ryan) de Spilberg, que nos hacen sentirnos como si estuvieramos in situ de la batalla campal de norteamericanos y alemanes; también sucede en la más conocida de las películas de Michael Williams, The blair witch proyect ('El proyecto de la bruja de Blair') donde de principio a fin se utiliza tal técnica, la que entrega las impurezas y errores típicos de las filmaciones convencionales, y en la cual uno como espectador se siente al interior mismo de las escenas, como si uno portara la cámara de mano. Como anécdota aparte, cabe señalar que muchos programas computacionales de la actualidad logran emular el efecto de la cámara-en-mano en cintas grabadas con cámara en trípode, tan sólo para darle más frescura y dinamismo a las escenas.

Lo central de esta cuestión es que tal efecto es una estrategia mentada, y no una consecuencia involuntaria o de la contingencia propia del momento de filmación (como lo es en los documentales), por lo cual la forma en que se grabó debe ser leído como una estrategia que de antemano quiere influirnos de cierto modo: en ese juego no se lee lo inconsciente, sino lo plenamente claro: al contrario de lo que parece este efecto necesita de mucha destreza; mientras que uno siente fenomenológicamente que los movimientos son involuntarios y debido a lo súbito de una toma adecuada, atrás de aquello hay toda una técnica y un método. Lo difícil es precisamente lo que vemos, a saber lograr que se vea natural algo que de hecho no lo es.

Recordemos que se vé un Sebastían Piñera muy concentrado, continuamente escribiendo con su lapiz pasta bic y poniendo mucha atención a lo que dicen sus interlocutores. Vemos también momentos precisos en los cuales cada uno de los expertos lanza frases de bronce en el presunto diálogo: muy certeraz y mordacez cuando son críticas, y muy constructivas y responsables cuando intentan plantear nuevas estratégias. Sin embargo, si uno lograra acceder a la cinta sin edición nos percataríamos que las discusiones entre los expertos del Grupo Tantauco, deben haberse repetido una y otra vez hasta la nausea; también sería evidente que las discusiones nunca llegaron a término, al contrario, nos daríamos cuenta que tan sólo se grabaron algunas ideas puntuales totalmente pauteados, pues si se dejara permiso para la espontaneidad del díalogo el material se alargaría ad infinitum; es más: nos daríamos cuenta que de hecho no hubo diálogo, sino más bien monólogos que gracias al montajista y a la posproducción se unen como si hubiese existido díalogo; al mismo tiempo notaríamos que esos acercamientos certeros que a la vez parecen efecto de la casualidad requieren de un movimiento monótono y demoroso del camarógrafo: un vaiven de zoom in y zoom out de enfoque y desenfoque, para que luego el montajista tomara los trozos que resultaron efectivamente la apariencia de casuales y certeros.

Es interesante la paradoja que plantea este efecto: mientras que uno ve espontaneidad atrás de eso se encuentra una cantidad excesiva de trabajo, de actores y equipo de producción que es completamente eliminado. Eso para Marx es lo propio de la ideología: un escenario en el cual se aprecia cierto estado de las cosas y un tras las bambalinas se reporta precisamente lo contrario (como el enano deforme que manipula sin que nos demos cuenta gracias a la disposición de una serie de espejos, que es él quien controla a la marioneta que juega ajedrez y que parece un altivo hombre con narguile).

Y no sólo esta paradoja salta a la vista eso, sino que también tales características que entrega el plano ante los ojos, como son la espontaneidad, la emotividad, la intimidad y cercanía, que alejarían a la grabación de lo planeado, pensado, mentado y arreglado son desplazados a los actores y personajes. No es que el plano sea espontaneo, sino que Sebastián Piñera lo es; el choque de la convicción y precisión de las frases que se aprecian en el spot con la inestabilidad y aparente imprecisición del camarografo nos hacen pensar en definitiva en un plano espontaneo en donde lo certero se debe a atributos internos del interlocutor: como su voluntad, su interés, su convicción. Y no a un planeamiento general de la escena.

Esto es hiperrealidad. Como dice Baudrillard en 'Cultura y Simulacro' (p. 55):

La hiperrealidad es "...una especie de escalofrío de lo real, o de una estética de lo hiperreal, escalofrío de vertiginosa y truculenta exactitud, de distanciación y de aumento a la vez, de distorsión de escalas, de una transparencia excesiva. Placer por exceso de sentido precisamente cuando el nivel del signo desciende por debajo de la línea de flotación habitual del sentido: la filmación exalta lo insignificante, en ella vemos lo que lo real no ha sido nunca (pero «como si estuviera usted allí»), sin la distancia de la perspectiva y de nuestra visión en profundidad (pero «más real que la vida misma»). Gozo de la simulación microscópica que hace circular lo real hacia lo hiperreal (es algo parecido a lo que ocurre con el porno, cuya fascinación es más metafísica que sexual)"
Lo hiperreal intenta mostrar como natural cosas que nunca lo han sido. El ejemplo de la pornografía de Baudrillard calza perfectamente como aplicación de lo hiperreal. Pensemos que tener relaciones sexuales nunca nos permite escuchar los sonidos que sí permite una cinta pornográfica, u observar los acercamientos y enfoques del coito que nos entregan los camarógrafos. Y no sólo eso sino que además esperamos imaginariamente que el sexo sea como las cintas porno: que la mujer gima al contacto con nuestro cuerpo, que lo único que desee ella es sexo oral, que la compañera pueda asumir posiciones inimaginables y sobre todo que la relación dure continuadamente un par de horas. Cuando no pasan estas cosas emerge la frustración. Digo esto último pues esa sensación entrega una clave sobre lo hiperreal: reemplaza a la realidad misma. En efecto, como dice Zizek, el cinema no sólo te enseña qué es lo que tienes que desear (una mujer, un automóvil, un político) sino fundamentalmente te dice cómo tienes que desear.

Y eso es en definitiva lo que sucede con la política actualmente. Lo audiovisual nos dice cómo tenemos que desear al político. Lo hiperreal de la cinta reemplaza la realidad del político: ya no importa si Piñera cometió un crimen al utilizar información privilegiada en caso del Banco de Talca, tampoco si fue desleal como socio con Ricardo Claro con las tarjetas de crédito, ni siquiera que hasta 1998 apoyaba acérrimamente a Pinochet; lo que importa ahora es que audiovisualmente se vea confiable, estético, fresco, activo, dinámico, espontaneo y certero.

Eso finalmente es la seducción: un montaje que se nos muestra como real y que nos invita a ser parte de él a sabiendas de los dos participantes que es una simple máscara. La política es una seducción más, un espectaculo. Ya no es un espacio autónomo de otros, sino un apéndice del cinema, que es el lenguaje del deseo en la posmodernidad o modernidad tardía.

Es eso lo que nos advertía Walter Benjamin en su 'La Obra de Arte en la época de su reproductibilidad técnica'

«Fiat ars, pereat mundus» (hágase arte aunque perezca el mundo), dice el fascismo, y espera de la guerra, tal y como lo confiesa Marinetti, la satisfacción artística de la percepción sensorial modificada por la técnica. Resulta patente que esto es la realización acabada del «arte pour l'art». La humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden. Este es el esteticismo de la política que el fascismo propugna.



miércoles, 4 de noviembre de 2009

Claude Lévi-Strauss (31 de octubre de 1908 - 1 de noviembre de 2009)


Descance en paz. Falta mucho para que el estructuralismo muera.

Me parece oportuno dejar un video. En él se resume notablemente la carrera intelectual de este gran autor; además cuenta con subtítulos en castellano:

viernes, 20 de marzo de 2009

I Pagliacci Final del primer acto: Vesti la giubba (aria para tenor). Leoncavallo

Recitar! Mentre preso dal delirio,
non so più quel che dico,
e quel che faccio!
Eppur è d'uopo, sforzati!
Bah! sei tu forse un uom?
Tu se' Pagliaccio!


Vesti la giubba,
e la faccia infarina.
La gente paga, e rider vuole qua.
E se Arlecchin t'invola Colombina,
ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!
Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto
in una smorfia il singhiozzo e 'l dolor, Ah!


Ridi, Pagliaccio,
sul tuo amore infranto!
Ridi del duol, che t'avvelena il cor!


martes, 10 de febrero de 2009

L'elisir d'amore, Acto II, Escena 2 Una furtiva lagrima de Gaetano Donizetii

Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò:
Quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vò?
Che più cercando io vò?
M'ama! Sì, m'ama, lo vedo. Lo vedo.
Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir, confondere
per poco a' suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir...
Cielo! Sì, può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah, cielo! Sì, può! Sì, può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.
Sì, può morir! Sì, può morir d'amor.

domingo, 30 de noviembre de 2008

El deseo es un fingidor

La otra vez fui a una jornada que se centró en el tema de 'cuerpo y psicoanálisis'. Ambos temas recién los estoy descubriendo, y me han sido muy interesantes. En particular me pareció estupendo el hecho de la conjunción de ambos temas, ya que a mi juicio dicha articulación es una resistencia en contra de la monopolización de la intervención y reflexión del y sobre el cuerpo. Con eso me refiero a los transpersonales, que no sé bajo qué pretensión creen que el cuerpo es un ámbito propio de su espacio geopolítico; es claro que ese es un ejemplar y un síntoma de un conjunto más amplio, lo que Jay Gould denomina "Místicos Californianos".
El tema no es ese en realidad. Lo que deseo comentar(me) es la conversación que tuve en el receso de almuerzo de esa jornada con un muy buen amigo y, a mi gusto, un muy buen poeta; claro, hablo de Manuel Araneda. Habitualmente es en los pasillos es donde los congresos y las conferencias cobran vida, y es precisamente allí donde uno más discute y aprende, sobre todo si consideramos lo 'fama' que son los dispositivos conferenciales, en contraposición con el coloquio de pasillo, que es totalmente 'cronopio' -al menos en nuestro caso.
Uno de los temas que más hablamos fue el del lenguaje y el de lo simbólico. A mi gusto, y eso era lo que yo defendía, no hay nada más allá ni más acá del lenguaje, de lo simbólico (que no son lo mismo pero sí). La distinción entre uno y otro, que hacía yo era que el lenguaje era al eje sintagmático lo que lo simbólico al eje paradigmático; lo que en el fondo señala que ambos niveles están compuestos de lo mismo. En la discusión terminó saliendo el tema de lo que no puede ser dicho, y en efecto yo señalaba que lo que no puede ser dicho existe, sólo en tanto es delimitado por el lenguaje, en tanto señalamos que hay un espacio oscuro y nebuloso del cual no podemos hablar. Un ejemplo de ello son las emociones. Éstas no pueden ser dichas, y cuando lo son dichas, en verdad y en último término sabemos que no. Ahora, estas emociones existen en la medida que son contrapuestas a un lenguaje, un lenguaje que no le es permitido clarificar que son las emociones. Por eso las emociones se nos presentan con la imagen de 'oscuridad', de 'nebuloso', de 'interior'. En suma, mi opinión es que si no hay lenguaje no hay emociones, con la condición que la emoción solo existe en ese espacio que no hay lenguaje. A todo eso le llamé un 'desconocimiento conocido': en términos pedestres, podemos pensar que ese fenómeno se da muchas veces en el campo cuando uno camina en plena noche sin luz eléctrica de la casa del amigo a la propia, y en el trayecto no sabemos lo que hay pero conocemos ese 'no saber lo que hay'; y es así que llegamos a nuestra casa. En términos más axiológicos podemos pensar la relación con la muerte, que desconocimiento más conocido que ese. De esta imposibilidad de hablar es de una de las que más hablamos.
En ese mismo sentido terminé señalando que siempre habría un resto, un algo que no podría ser dicho, que quedaría sólo para uno. Y ni siquiera uno sabría muy bien qué decir al respecto de eso que quedó solo para uno, pues es claro que no puede ser dicho: hay algo que es en una parte y en otra no es, que no puede ser dicho a nadie, ni siquiera para uno.
Manuel, mi amigo, me dijo de inmediato que no estaba de acuerdo pues en la poesía el poeta comunicaba y hacía sentir a otros lo que él mismo sentía (lo dijo con mucha más lozanía, como es característico de él)... no supe bien qué decirle en ese momento, la verdad y justo nos teníamos que ir, así que la discusión llegó hasta ese punto. Es más, lo había olvidado hasta que me puse a leer un libro y a pensar sobre Pessoa y Lihn. Y he llegado a pensar con estos últimos referentes que la poesía es la escritura de una imposibilidad. Se inteta decir aquello que justamente cuando es dicho se desvanece. Aquello que en cada intento de articulación termina desarticulado.
"El deseante no puede decir nada de sí mismo, si no aboliéndose como deseante. Esto es lo que define el lugar puro del sujeto en tanto que vano, incluso la síncopa del lenguaje es impotente para decir, porque, desde que dice, el sujeto no es ta nada más que un pedigüeño, pasa al reistro de la demanda y es otra cosa" (J. Lacan, Seminario VIII 'La transferencia').
Eso me hizo pensar que nunca está todo dicho y no porque no se quiera, si no porque no se puede. En este mismo gesto se circunscriben los poetas. Intentan decir lo que no pudo ser dicho, y en ese mismo gesto su poema no cumple lo que pudo ser en su concepción original. Pienso que es por eso mismo que los poetas nunca dejan de escribir. En ese escribir intentan colar ese deseo (¿deseo de qué?, no sé, pero deseo de algo) a través del poema, y que en efecto pareciera que se cumple, pero no: "Pero escribí: tuve esa rara certeza / la ilusión de tener el mundo entre las manos / -¡qué ilusión más perfecta...".
Es por esa imposibilidad que se repite el acto de la escritura, es por eso mismo que siguen habiendo más poetas. Si hubiese sido la palabra dicha, ya no tendría nadie más que escribir. Y pues, creo que esa experiencia la debe vivir cualquier poeta o escritor cuando termina sus textos y los repasa, de cierto modo van perdiendo el encanto primigenio. Luego son desperdigados y otros le encuentran ese encanto que, bien sabrá alguien cuál es. El escribir es un acto de repetición que nos hace vivir a muchos, a otros al contrario los hace morir. Lihn dice en ese mismo poema citado, cuando cierra en el último verso: "porque escribí, porque escribí estoy vivo"; uno podría cambiarlo diciendo en lacanes (a pesar de lo horrible que pueda sonar): "porque desee, porque desee estoy vivo". Pienso que en el gesto de escribir en efecto se expresa una imposibilidad, pero como negatividad. Aparece el gesto del deseo, pero en su ausencia de presencia.
Finalmente creo que el texto recién puesto de Lacan puede ser complementado con un poema de Pessoa que una vez ya fue colocado en este espacio, y es 'Autopsicografía', que a mi juicio muestra totalmente esa imposibilidad del poeta, que lo derrumba pero lo hace vivir.
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que en verdad siente.
Y, en el dolor que han leído,
A leer sus lectores vienen,
No los dos que él ha tenido,
Sino sólo el que no tienen.
Y así en la vida se mete,
Distrayendo a la razón,
Y gira, el tren de juguete
Que se llama corazón.

domingo, 12 de octubre de 2008

Magritte y una disquicisión

Primero que todo una disyunción (Para un psicoanalista precisamente esto sería lo más importante). Hace un par de días fue mi cumpleaños. Es una fecha que por diversas razones -unas profundas otras no- no me agrada. Tiendo a no mencionarle a mucha gente qué día ni qué mes es el de mi natalicio. Sin embargo, y este era el objetivo de mi disquicisión, más gente de lo que esperaba supo mi cumpleaños. Una de las razones de esto, sé, fue que hasta un día antes de mi cumpleaños mi cuenta de facebook anunciaba a todos mis contactos cuándo sería mi cumpleaños. Para prevenir que gente que no me conociera me posteara oculté la opción que mostraba mi cumpleaños.


No obstante lo anterior, eso no me parece que haya sido la causa de que más gente me quisiera celebrar mi cumpleaños. Sobre todo porque muchos de los que me mostraron su afecto no son asiduos usuarios de facebook. En el fondo mi interés es el de agradecer a todas esas personas que me dieron el feliz cumpleaños -de esta manera tan precaria como es el blog- y se preocuparon de mostrar su afecto a través de gestos. En especial a mi muy querido amigo Manuel Araneda, que siempre sabe poner ese 'algo' que le da vida y dinamismo a las cosas (por eso es un buen poeta). También a Ricardo López, que me hizo notar ya hace un tiempo que las relaciones entre estudiante y profesor tienen mucho mayor sentido en los patios, en los cafés y en conversaciones informales, que en el alero de las cuatro paredes de una cátedra universitaria: muchas, muchas gracias. A Eduardo Llanos y a Adriana Kaulino se extiende también el agradecimiento. Y finalmente a Leonor, que no por dejarla para el final y también por dejar el agradecimiento sin mayor cuerpo quiero mostrar menor valor en mis palabras, al contrario (también esto es material para el analista).

* * * * * * * * * *
En realidad, mi intención primigenia era doble en esta 'entrada'. Por una parte quería constituir el hábito de escribir en el blog, y por otra (que se desprendió del intento de constituir dicho hábito) mostrar un cuadro que me gusta mucho. Lo coloco, fundamentalmente, porque fue lo primero que se me vino en mente para poner. Sin embargo, mientras iba a hacerlo me vino el exabrupto del párrafo anterior.


El cuadro es de un pintor que me fascina. Para lamento mio está chabacanizado desde antes que naciera, en el mundo y desde antes que entrara a la universidad, en Chile. Con lo anterior quiero hablar sobre René Magritte, pintor belga, valuarte del surrealismo. La verdad, al igual que con Foucault y con Caravaggio, es que he intentado obsesionarme con Magritte, pero por diversas razones y sin razones -representante fundamental de esta últina es mi desidia- no lo he consegido; es por esto que no sé mucho de él: tan sólo lo disfruto.


Lo que sí me interesa decir es qué es lo que me ha acercado a este grandísimo cronopio (sí, también lo es). Uno de esos puntos, y el central, es esa relación estrecha e insinuante con la epistemología. En muchos de los cuadros que he tenido la posibilidad de observar el modo en que cuestiona 'lo real' en contraste con 'lo interpretado', o en otras palabras 'lo óntico' 'la cosa en sí' con respecto a 'lo ontológico' 'la cosa para sí'. Eso se ve claramente en 'La condición humana' y en 'Esto no es una pipa'. Otro de esos es el modo en que simboliza esas tensiones 'epistemológicas' 'gnosceológicas' y 'filosóficas'. Elige objetos cotidianos, del día a día, y los rearticula en contextos que los desencaja, produciéndose ambigüedad y extrañamiento (como lo hace el ready-made de Duschamp, por ejemplo), que a la postre trae la reflexión que debiese tener cualquier cuadro en su interlocutor. En ese sentido 'obra': del 'vorhanden' al 'zuhanden.


Pondré entonces, un cuadro que hace una reflexión sobre Hegel, de ahí su nombre "Las vacaciones de Hegel". Creo que habla del idealismo el cuadro, pero la verdad no lo sé. No he leído a Hegel, más allá de un prólogo, como para saber qué es lo que intenta decir Magritte. Sin embargo cada vez que lo veo, en su simpleza en elementos y distribución, me cautiva.
Como las obras de arte obran tan sólo cuando son contempladas (de ahí eso de lo 'vorhanden' a lo 'zuhanden') y no así cuando son racionalizadas, no diré más; al igual que lo hize la última vez con 'So what' de Miles.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Una mirada.

"La grandeza del hombre es mucha, porque el hombre conoce su miseria. Es, pues, ser miserable el hecho de sentirse miserable, pero es ser grande el hecho de conocer que se es miserable. Tales miserias no provienen sino de la grandeza misma. Son miserias de gran señor, de rey destronado".

Blaise Pascal, pensamiento VII del Artículo XVII: 'Conocimiento general del hombre', en 'Pensamientos'

domingo, 21 de septiembre de 2008

Cambio.


Benjamin en sus 'Tesis sobre la filosofía de la historia', tiene un consagrado comentario al 'angelus novus' de Klee. En ese comentario escrito a mediados del siglo pasado nos muestra la vertiginosidad e ineluctabilidad de los cambios: nos muestra, como comenta Habermas, como el progreso ha coagulado en norma histórica. Otros autores, ligados a la sociología de la modernidad (hermoso pleonasmo, como ya nos lo señaló Wagner) nos muestran que el derrumbe de la estación final de los metarrelatos no ha evitado que la locomotora que tenía la consigna del progreso o de la revolución, siga a toda máquina, teniendo por consigna ahora la idea de cambio, cambio no teleológico o programado, sino azaroso y contigente. Eso nos ha obligado a vivir en un constante presente que se muestra como transito a otro estado pero también como fin en sí mismo. En la primera modalidad, el transito no tiene una vía definida, pero a pesar de esto se manifiesta como tal; se ven signos en las personas: esperanza, espera, angustia, fatalismo. El camino y el fin no parecen claros, pero están al fin y al cabo, sólo hay que esperar. En la segunda modalidad, se constituye como norma de existencia un mal entendimiento del 'carpe diem'; una especie de hedonismo, que saborea segundo a segundo el placer, y he ahí su fin. En cierto modo el medio transformado en fin. Un presente que se muestra como un acontecimiento vacio, ya que no importa lo que se haga no modificará el futuro ni el pasado, sólo debe ser erotizado el ahora: 'Porque la vida es ahora', nadie como VISA sabría formular mejor el imperativo categórico.


La génesis de esta coagulación, nos dirá Wallerstein, viene de la mano de los burgueses post revolución francesa (1789). Nos dirá este autor que en el momento que vieron este gran socavamiento del orden anterior, se denotó la instauración de un nuevo orden, valiéndo el oxímoron, el 'orden del cambio'. Era inevitable que quedase en los corazones de la gente, luego de derrocado el viejo orden, que la estabilidad era (pro)puesta por las personas. El fundamento era el sujeto (valiendo la redundancia). Por lo cual eran los mismos hombres quienes tendrían la capacidad y la obligación de transformar los nuevos ordenamientos viciados: ya había funcionado la fórmula, por qué no ocuparla de nuevo. Este acontecimiento (en el sentido Heideggeriano) puso en relación todos los sistemas de pensamiento político reticulados en torno a este concepto: todos sabían que el cambio era inevitable, había que proponer formas y procesos particulares. El marxismo tendría alguno, el conservadurismo otro. Eso es lo que menos importa.


La perorara anterior, la señalo a raiz de que en estos últimos tiempos he vivido algunos cambios. Se supondría que históricamente y socialmente -soy hijo tardío de la modernidad- debiese estar vacunado para el cambio, si no gozarlo, al menos sobrellevarlo bien, no como obstaculo. Creo que esto último pasa. Pero la dificultad de este cambio ha sido mayor de lo que preveía. No es que sufra o algo así, al contrario, estoy bastante bien. Sin embargo, no dejo de reverberar o rumiar el cambio. Eso creo es lo que deja estos resabios en mi blog, esa repetición. Y eso creía que no debería haber pasado según todo lo dicho en mi circunloquio anterior. La verdad lo digo metafóricamente, porque es imposible -e incluso patológico (deformación profesional)- no sentirse con un poco de desasociego ante un 'acontecimiento'.


Soy en parte como el 'angelus novus' que se ve obligado a avanzar y que no puede evitar mirar atrás y desear buscar entre los restos algo útil, sin embargo con gozo y con el pecho henchido he desmontado mis cuadros y desenfondado mis antiguos papeles para poder decirme 'moderno' y vivir el cambio de manera activa, sin por eso pretender olvidar mi pasado.


O algo así.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Pessoa: O poeta e um fingidor


Hace varios días que no tengo idea en mente de qué poner en el blog. Lo único que me ha venido para remplazar esa carencia es Fernando Pessoa. Creo que algún extracto o poema entero pueden dar un importante espacio de reflexión a quien lea lo que estoy subiendo.

Sin dar una perorata ni algo similar daré un par de datos, tal vez con el fin de contextualizar a este importante poeta, tanto de Portugal como de Europa y el mundo.

Fernando Pessoa nació en 1888 en la ciudad de Lisboa, capital de Portugal. Toda su vida estuvo centrada alrededor de la literatura: traductor, ensayista, crítico literario, novelista, dramaturgo y poeta.

A corta edad se fue a Sudáfrica, donde aprendió el inglés dominándolo al igual que el portugués como lengua materna. Este hecho lo acercaría a la literatura inglesa; a autores de la altura de Shakespeare, Edgar Allan Poe, Lord Byron,entre otros.

Al volver a Portugal comenzó a escribir poesía con diferentes heterónimos. Este ejercicio implicó escindir sus múltiples 'yoes' y darles vida independiente entre estos. Eso llegó a tal nivel que incluso los heterónimos se criticaban literariamente entre si en diarios portugueses. Dentro de los heterónimos más conocidos están Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro. De este último heterónimo es el poema de Pessoa que pondré.

Pessoa murió de un ataque hepático producto de un alcoholismo activo que lo acompañó toda su vida. Se cuenta que Pessoa en su convalecencia le pidió a sus enfermeras que le pasaran sus inconfundibles gafas y le buscaran a sus heterónimos. El último verso escrito por Pessoa antes de morir lo escribió en inglés y decía: "I know not what tomorrow will bring" (No sé lo que el mundo mañana traerá)

El extracto que pondré es de la obra 'El guardador de rebaños' escrito por Caeiros. Este heterónimo es mucho más metafísico y filosófico que los otros de Pessoa (o como le gustaría decir a Pessoa, no-filosófico).

XXXIX


El misterio de las cosas, Dónde está?
Si apareciese, al menos,
Para mostrarnos que es misterio
Qué sabe de esto el río, qué sabe el árbol?
Y yo, que no soy más, qué se yo?
Siempre que veo las cosas
Y pienso en lo que los hombres piensan de ellas,
Río con el fresco sonido del río sobre la piedra.

El único sentido de las cosas
Es no tener sentido oculto.
Más raro que todas las rarezas,
Más que los sueños de los poetas
Y los pensamientos de los filósofos,
Es que las cosas sean realmente lo que parecen ser
Y que no haya nada que comprender.

Sí, eso es lo único que aprendieron solos mis sentidos:
Las cosas no tienen significación, tienen existencia.
Las cosas son el único sentido oculto de las cosas.

XXXIX


O mistério das cousas, onde está ele?
Onde está ele que não aparece
Pelo menos a mostrar-nos que é mistério?
Que sabe o rio disso e que sabe a árvore?
E eu, que não sou mais do que eles, que sei disso?
Sempre que olho para as cousas e penso no que os homens pensam delas,
Rio como um regato que soa fresco numa pedra.
Porque o único sentido oculto das cousas
É elas não terem sentido oculto nenhum,
É mais estranho do que todas as estranhezas
E do que os sonhos de todos os poetas
E os pensamentos de todos os filósofos,
Que as cousas sejam realmente o que parecem ser
E não haja nada que compreender.
Sim, eis o que os meus sentidos aprenderam sozinhos: —
As cousas não têm significação: têm existência.
As cousas são o único sentido oculto das cousas.

Además agregaré uno de los poemas más conocidos de Pessoa, se titula Autopsicografía.

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que en verdad siente.
Y, en el dolor que han leído,
A leer sus lectores vienen,
No los dos que él ha tenido,
Sino sólo el que no tienen.
Y así en la vida se mete,
Distrayendo a la razón,
Y gira, el tren de juguete
Que se llama corazón.




Autopsicografia

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.

E os que lêem o que escreve,
Na dor lida sentem bem,
Não as duas que ele teve,
Mas só a que eles não têm.

E assim nas calhas de roda
Gira, a entreter a razão,
Esse comboio de corda
Que se chama coração.


domingo, 21 de octubre de 2007

VII Congreso Internacional de Psicología Social de la Liberación: Martín-Baró está con nosotros


Información sobre el congreso.

Los días 8, 9 y 10 de noviembre se realizará en el campus Juan Gomez Millas de la FACSO (Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile) el séptimo congreso de psicología social de la liberación, resabio directo del pensamiento del gran psicólogo español y salvadoreño Ignacio Martín-Baró, asesinado despiadadamente por el ejercito salvadoreño. Vendrán expositores internacioneles de la altura de Pablo Fernández, Maritza Montero, Elizabeth Jelin, entre otros. Entre los destacados expositores nacionales se encuentran por ejemplo, Isabel Piper y Domingo Asún.

El valor del congreso es diferenciado según nivel de estudios: 15 mil pesos para estudiantes de pregrado, 30 mil pesos para los estudiantes de posgrado y 50 mil para los profesionales. El valor fue más barato antes del 2 de agosto. Este precio incluye el derecho a ingresar al congreso por los tres días, además del derecho a almuerzo.

El título y sentido del congreso de este año es 'Lógicas de Resistencia y Transformación Social' que se divide y organiza en 7 ejes temáticos, a saber:

1. Acción colectiva y configuración de subjetividades
Encargados: Francisco Jeanneret - Vicente Sisto
- Movimientos sociales
- Luchas y resistencias
- Cambio social
- Organizaciones sociales
- software libre
- Políticas y luchas identitarias (étnica, de clase)

2. Memoria y Derechos Humanos
Encargada: María José Reyes
- Derechos Humanos
- Trabajo psicosocial en situación de conflicto
- Memoria colectiva
- Conmemoraciones
- Políticas del recuerdo
- Monumentos, archivos y lugares de memoria

3. Teorías y Metodologías críticas
Encagadxs: Roberto Fernández - Soledad Ruiz
- Fundamentos Teóricos de la PSL
- Psicología Social Crítica
- Filosofía de la Liberación
- Metodologías cualitativas
- Perspectivas auto
- Metodologías participativas

4. Acción comunitaria
Encargadxs: Georg Unger - Francisca Fernández - Domingo Asún
- Pedagogía social
- Empoderamiento
- Desarrollo local
- IAP
- Inclusión/excusión Social
- Intervención psicosocial
- Participación social

5. Arte Acción
Encargada: Marcia Escobar
- El arte como acción social
- intervenciones artísticas en el espacio urbano
- Performance social
- Cuerpo
- Performatividad

6. Género, post feminismos y teorías queer
Encargadxs: Nelly Cubillos - Jaime Barrientos
- Género
- Teorías postidentitarias (post feminismos y teorías queer)
- Performatividad
- Arte y política
- arte y tecnología

7. Disciplinamiento y Control Social
Encargados: Francisco Jeanneret - Vicente Sisto
- Jurídica
- Educación
- Trabajo

Para más información meterse al blog del congreso.

A modo de postscriptum: Excurso sobre un debate paroxístico.

Como comentario adicional, deseo señalar una pequeña discución que tuvimos ayer a causa del precio del congreso Constanza Domínguez, Romina Canessa, Isabela Pardo, Paula Esquivel y yo.

Constanza y Romina alegaban en primera instacia, la inconsecuencia de que un congreso sea desde la perspectiva de la liberación y cueste tan caro (en ese momento creíamos que costaba 6 mil pesos estudiantes, y ahora sabemos que cuesta 15 mil pesos). Salió a colación la imagen del papa cuando habla de caridad y se le vé un ropaje de seda con bordados de oro y joyas que al ser empeñadas financiarían por un año a un par de instituciones de caridad.

Yo e Isabela, preponderantemente defendíamos el precio en la medida que los congresos internacionales de esa calidad salían alrededor de 50 mil pesos estudiante y que en realidad se habían esforzado por dejarlo lo más bajo posible, tomando en cuenta que traen gente del extranjero, a quienes no les está pagando. Por lo que considerabamos que el precio del congreso era realmente barato en comparación a los muchos otros que se hacen de la misma calidad y que si se reunía dinero en el transcurso del año era muy probable que se pudiese ir (tómese en consideración que 1 año antes del congreso se sabe donde será).

Romina y Cony con señalaban que era contentarse con un 'peor es nada' legitimar el precio a través del contraste. Y que en realidad no considerabamos la cantidad de personas que no podrían ir al mismo, sobretodo los estudiantes que tienen pocas posibilidades de tener esa cantidad de dinero. También señalaron que la PSL (psicología social de la liberación) era una disciplina naciente y de importancia social y que su divulgación era diesmada por el precio: solo irían lo que ya conocen el congreso y no aquellos que desean saber un poco más al respecto.

Finalmente señalaron que ellas entendían que el congreso costara eso, porque no se podía bajar más el precio. Sin embargo consideraban que el conocimiento debía ser público y el precio no permitía eso. Para aquello consideraron que la labor de subvención del Estado para la producción de conocimiento científico y social era fundamental. Todos concordamos que esta labor no la estaba cumpliendo de buena manera el estado.

Yo por mi parte sigo considerando que el precio es un precio adecuado dentro de lo esperable en un congreso de tales características a nivel mundial y que sólo se hace una vez al año, y es primera y única dentro de mucho tiempo que se hace en Chile; además que no se mordieron la cola como el mítico ouroboros, pecándo de incongruentes los psicologos organizadores, ya que bajaron enormemente los precios, al nivel que si lo bajaran más perderían plata (ojo: ningún organizador está cobrando). Y concuerdo con la necesidad de la labor subvencionaria del Estado en este tipo de actividades, sólo así podría haber sido más barata aun, como también con una serie de puntos de las chicas como son la necesidad que se dé a conocer la PSL, que vaya gente que nunca se ha aproximado y finalmente que faltó mucha información respecto al congreso ahora ya que estamos muy cerca como para empezar a juntar plata.